Tendencia Mindfulness

La Tendencia Mindfulness, una Revolución para la Salud y el Bienestar

Iris Fernández

El Mindfulness está extendiéndose rápidamente. Su facilidad y sus probados y amplios beneficios en los ámbitos de la eficiencia personal y el bienestar lo han convertido en la tendencia de nuestro siglo.

 

A finales del siglo XX el concepto de atención plena dio lugar a diversos enfoques terapéuticos que hacen hincapié en que es posible aliviar el dolor y el malestar modificando el modo de pensar por medio de la meditación Mindfulness.

 

Los beneficios del Mindfulness para la salud son innegables e incluyen aspectos como el alivio del estrés y el dolor, la mejora de los patrones de sueño y una mayor probabilidad de superar una depresión.

 

“Al centrarnos en lo positivo en lugar de en lo negativo,

podemos liberarnos de los pensamientos que nos debilitan

y los sentimientos que deterioran nuestra salud”

John Kabat-Zinn

Cualquier técnica de autoayuda que contribuya a aumentar las oportunidades de ser felices tiene bastantes posibilidades de éxito, especialmente si está respaldada por estudios científicos que demuestras que, además, mejora el modo en que nos relacionamos con diversas enfermedades y nos hace menos propensos al estrés.

 

A esto le añadimos la dimensión de la eficiencia personal: una mejora en la concentración, la memoria, la comunicación y el control de las emociones. Por consiguiente, la práctica del Mindfulness resulta positiva porque no nos esforzamos para conseguir unos objetivos concretos, sino que “nos aceptamos tal y como somos” y estamos bien con nosotros mismos.

 

De este modo, el Mindfulness te cambia la percepción de ti mismo en relación con tu vida y con el resto de personas.

 

El Mindfulness en el trabajo, un entorno laboral consciente

Para algunos afortunados el trabajo significa propósito, recompensa y compañerismo; sin embargo, para otros el trabajo está asociado a estrés, sobrecarga de tareas e inseguridad. Cada vez se valora más el papel del Mindfulness en transformar el lugar de trabajo en un escenario más productivo, creativo y feliz.

 

La combinación de fomentar la felicidad y la eficiencia personal ha demostrado ser especialmente atractiva para los empresarios, que han descubierto que ofrecer un curso de Mindfulness en el lugar de trabajo resulta tan beneficioso para sus empleados como para ellos mismos.

 

Su ganancia es doble, el Mindfulness pone a punto las capacidades de cada una de las personas y les ayuda a estar más centrados y capacitados para establecer prioridades, solucionar problemas, cooperar en grupo, dirigir a otros y ser creativos. De este modo, se gana en innovación y eficiencia, pero además un trabajador más feliz resulta ser más productivo en la empresa.

 

Algunos de los beneficios destacados para los empleados son:

  • Disfrutar más del trabajo
  • Ser más flexibles en los enfoques
  • Ser conscientes de más factores relevantes para el trabajo
  • Tener mejores relaciones interpersonales en el trabajo
  • Aceptar mejor el cargo de cada uno
  • Establecer objetivos más realistas
  • Ver los problemas como retos y no como amenazas
  • Centrarse menos en las compensaciones materiales
  • Tener más posibilidades de encontrar fuentes de satisfacción
  • Mantener la serenidad bajo presión

 

“El Mindfulness contribuye a aumentar la eficacia

en las habilidades de negociación cooperativa”

 

El Mindfulness en relación al rendimiento deportivo

Cada deporte presenta diferentes exigencias físicas y mentales: coordinación, fuerza y resistencia entre otras.

 

El Mindfulness también ha sido incorporado al deporte, ya que todos los deportistas de éxito comparten una característica: “la atención plena”.

 

Las investigaciones realizadas con  atletas y golfistas, ponen de manifiesto que la práctica de la atención plena ayuda a mejorar el rendimiento y las clasificaciones. Con meditaciones como el “recorrido corporal” (se basa en prestar atención a cada parte del cuerpo con atención plena, observando las sensaciones y emociones que lo habitan, resultando así una armonización cuerpo-mente) los deportistas se sienten concentrados en sus acciones y experiencias deportivas.

 

La práctica regular del Mindfulness como preparación para el deporte u otra actividad física es tan importante como estar en forma.

 

Te entrena para mantener la concentración y la motivación, sintonizarte con los mensajes del cuerpo (por ejemplo saber cuándo parar) y tener las preocupaciones o frustraciones bajo control. Entre los beneficios en el rendimiento cabe mencionar, sobretodo, una mejor concentración y una mayor sensación de dominio general.

 

“La actitud consciente es aceptar la derrota

y seguir adelante”

 

El Mindfulness y la personalidad

Todos poseemos características que nos hacen únicos, esto es nuestra personalidad.

 

Si bien el Mindfulness hace hincapié en que puedas expresar tu potencial y sacar a la luz tus verdaderas posibilidades. Tu identidad se revela a través de los pensamientos, emociones y acciones, de modo que si te consideras una persona  con un patrón de personalidad fijo, como introvertido o comprensivo estás viviendo en el pasado no el presente y limitando las posibilidades de cambios positivos.

 

Es posible, no obstante, utilizar los rasgos de la personalidad como una herramienta para el autodescubrimiento consciente, ya que este proceso puede ayudar a examinar las propias fuerzas y debilidades.

 

En definitiva, el Mindfulness te ayuda a llevar a cabo tu propia autoevaluación de forma honesta y cuidadosa, así como te ayuda a evitar juzgarte y formularte preguntas relativas al momento presente, obteniendo respuestas útiles y verdaderas, comprendiendo y perdonando tu propia conducta.

 

El Mindfulness para la reducción del estrés

El estrés y la ansiedad pueden impregnar todos los aspectos de nuestra vida con su potente mezcla de síntomas corporales y pensamientos angustiosos.

 

El Mindfulness te ayuda a desembarazarte de los pensamientos que te generan estrés y a contemplarlos desde una perspectiva más verdadera. Cultivar la atención plena en la vida cotidiana te permite ser un persona más centrada, segura y feliz.

 

El estrés es el saboteador de la vida moderna… puede empañar nuestra felicidad, hacer saltar por los aires nuestros puentes y obstaculizar nuestras vías de escape. Origina síntomas físicos como problemas cardíacos, malestar digestivo y depresión, que pueden deteriorar la salud a largo plazo. Suele atacar en los momentos bajos, cuando hacemos frente a problemas y prospera cuando tenemos conflictos con otras personas, estamos atravesando cambios importantes o no vemos atrapados en una situación ante la que nos sentimos impotentes.

 

Si bien la respuesta del estrés se remonta a muy atrás en la historia evolutiva, sigue activa en nuestra sociedad moderna aunque rara vez nos enfrentemos a peligros mortales.

 

El estrés puede ser causado por reveses en nuestras relaciones o profesión, o bien por nuestros pensamientos, y a veces se activa cuando nuestro ego se ve amenazado.

 

El estrés es un mecanismo de autoprotección que nos ayuda a gestionar las amenazas, bien haciéndoles frente o bien escapando, es lo que llamamos la respuesta “escape-huída”.

 

El estrés conduce a la segregación de hormonas como la adrenalina y e cortisol, las cuales producen cambios físicos como el incremento de las pulsaciones para transportar más oxígeno a los músculos y prepararnos para la acción.

 

Por otro lado, la sensación de “estómago revuelto” se debe al envío de sangre a las zonas en las que más se necesita. Los síntomas del estrés son variados: puede producirse irritabilidad, agresividad, agitación o bien retraimiento. En ocasiones puede congelarnos en una especie de parálisis emocional.

 

El Mindfulness puede ayudarnos a reconocer y hacer frente a los propios síntomas y a valorar con mayor precisión nuestras situaciones estresantes para determinar si el estrés es causado por un motivo real. Podemos descubrir, por ejemplo, que al enfadarnos por algo esa rabia que sentimos nos genera estrés. En este caso el Mindfulness nos permite darnos cuenta de la aparición de la ira y nos induce a la autoindagación, a preguntarnos si realmente ese momento nos despierta esa emoción o nuestra reacción tiene sus raíces en alguna frustración del pasado.

 

Una vez hayamos identificado la verdadera emoción y le hayamos puesto nombre, dejaremos de estar irritados y nuestro bienestar irá mejorando progresivamente.

 

El estrés puede parecernos a veces un gran nudo enredado. Cuando vivimos cada instante con una actitud de autoindagación, somos capaces de desenredar el nudo y ver sus hilos individuales objetivamente. Ver las causas del estrés con desapego nos permite responder conscientemente a cada uno de los elementos que componen el nudo.

 

La reacción habitual al estrés suele ser alimentarlo con pensamientos recurrentes, recuerdos y una lógica emocional que puede resultar válida o no serlo.

 

En cambio, una respuesta consciente dirige la atención a los datos objetivos que tenemos en ese momento (por ejemplo: el corazón agitado, los músculos tensos, la fatiga…) en lugar de la historia que nos contamos para explicar el estrés y decidir cómo manejarlo.

 

El enfoque en el cuerpo permite que la situación de alarma dure menos tiempo y evita que el estado de activación se prolongue demasiado, de modo que el siguiente factor desencadenante de estrés no nos encuentra en un estado de estrés crónico, sino que más bien regresamos al presente mejor preparados para gestionar el siguiente desafío.

 

El Mindfulness aborda el estrés desde la consciencia de la sensaciones, los pensamientos y los sentimientos que lo alimentan; de este modo, nos abrimos a las posibilidades disponibles y actuamos en consecuencia.

 

Las fechas límite, las frustraciones, las exigencias y los problemas derivados de una baja autoestima pueden generar altos niveles de estrés en nuestra vida; muy pronto empezamos a sentir que el estrés forma parte de nuestra identidad, es posible que incluso lo consideremos “normal”. No obstante, cuando el estrés produce sintomatología como el insomnio y la falta de concentración, dejamos de funcionar a pleno rendimiento. No solo la felicidad empieza a verse como un sueño imposible, sino que tal vez el éxito sea relativo debido a que tu situación actual hace que te sientas mal quedándote atascado en un bucle de realimentación estresante.

 

Comprender el estrés es un punto de partida para poder gestionarlo.

 

Debemos reconocer y superar la típica tendencia a evitar afrontar los problemas, posponiendo las decisiones difíciles, etc. También conviene abrirse a la gente que tenemos en nuestro entorno más allegado; quizá podrías pensar que contar con una red de apoyo significa una falta de independencia, sin embargo ese punto de vista subestima el valor de la empatía: la práctica de Mindfulness armoniza las relaciones de manera que cuando nos estresamos podemos contar con esa fuente de energía.

 

Tender la mano a otros aumenta los recueros y ayuda a restablecer el equilibrio.

 

Otros factores fundamentales en el manejo del estrés mediante Mindfulness son la capacidad de tranquilizarse cuando las emociones afloran y se desbocan, pudiendo hacer una valoración razonable de la propia situación basada en los datos disponibles.

 

Escuchar a tu cuerpo y comprender el modo en  el que las emociones pueden nublar el entendimiento, exagerando algunas cosas y omitiendo otras, también forma parte del conocimiento de uno mismo fomentado por el Mindfulness.

 

Las emociones pueden dar lugar a pensamientos negativos (cambios cognitivos inducidos por el estado de ánimo) que sirven para alimentar el ciclo del estrés. Para romperlo, debemos prestar atención plena a un sentimiento intenso, sin caer en el hábito de tratar de resolverlo por medio del pensamiento o culpándonos por experimentar sentimientos no deseados una vez más.

 

“Cuando detectes una reacción frente al estrés en tus pensamientos o emociones

préstale atención con objetividad,

la liberación para recuperar tu vida está en la práctica!”

El Mindfulness pone en perspectiva la Ansiedad

El miedo es una respuesta emocional ante una amenaza real; de este modo, por ejemplo pensar en el envejecimiento y la muerte o afrontar el fracaso nos suscita temor.

 

La ansiedad está estrechamente relacionada con el miedo y está causada por situaciones estresantes. La ansiedad, como respuesta emocional al estrés, puede llegar a ser tan habitual que acabes pensando que eres de “temperamento ansioso”.

 

Vivir en un estado de ansiedad es cuanto menos improductivo y puede llegar a resultar dañino para nuestra salud física y mental.

 

Como ocurre con todas las reacciones emocionales, comprenderlas es el primer paso para aprender a disolver el patrón dañino implícito en ellas.

 

La ansiedad nos mueve a crear soluciones a posibles problemas futuros, formulando a menudo preguntas del tipo ¿y si? siguiendo una lógica especulativa: ¿y si no puedo…? ¿y si sale mal…?, al andar detrás de una preocupación acabamos recreando mentalmente posibles desastres imaginarios.

 

Además de seguir líneas de pensamiento que no resultan útiles para nuestra eficacia, las preocupaciones pueden impedir que afrontemos su origen. Por otro lado, la evitación solo perpetúa la ansiedad, ya que cierra la puerta a la oportunidad de ser desmentida por un mejor resultado del que se teme.

 

Aparte de contribuir al desarrollo de una mayor resistencia mediante la meditación, el Mindfulness en este campo gira hacia dos enfoques:

 

El primero, nos ayuda a identificar los medios falsos e improductivos que solemos usar para gestionar o reprimir nuestras preocupaciones y, el segundo enfoque es que, el dirigir la atención al presente e impulsarnos a dejar de pensar en el futuro nos entrena para aceptar la incertidumbre.

 

El Mindfulness nos ayuda a gestionar la ansiedad dejando intactos los pensamientos que han inducido la ansiedad y nos anima a relacionarnos con ellos con una atención compasiva centrada en el instante presente. De este modo, reta nuestra perspectiva de la ansiedad.

 

Nos pide una total aceptación de la verdad: que las preocupaciones son expresiones internas pasajeras y sentirlas es normal. Reconocer esta verdad constituye un importante paso adelante para gestionar la ansiedad; en lugar de evitarla o apartarnos de ella, nos abrimos a los pensamientos angustiantes y nos damos cuenta de su escasa fiabilidad.

 

Cuando afrontas tus preocupaciones con atención plena no te esfuerzas en evitarlas o controlarlas, más bien respondes a ellas de acuerdo a la situación y a tus valores y prioridades, estableces una relación con ellas más constructiva al no alimentarlas con tu energía.

 

El Mindfulness y el desarrollo de la autoestima

Las dudas sobre nuestra valía pueden convertirse con el tiempo en una poderosa creencia que nuestro camino hacia la felicidad está truncado. Un enfoque consciente nos ayuda a disolver nuestro diálogo mental negativo y a entrar en un círculo de creciente autoestima.

 

Cuando la autoestima es baja, los patrones de pensamiento están cargados de desánimo.

 

Estos patrones se vuelven habituales, portan mensajes de inseguridad y autocrítica; e incluso cuando recibes mensajes positivos de otras personas, lo más probable es que sean ahogados por esas voces negativas.

 

Cuando dudas de tus propias habilidades y valía no puedes confiar por completo en lo que piensas y opinas sobre ti mismo. De modo que aquí es donde el Mindfulness puede entrar en acción, al observar los pensamientos en el momento presente, plenamente consciente y sin juzgarlos, sabes cuando no te resultan útiles.

 

El Mindfulness ralentiza los patrones de pensamiento habituales al animarte a detenerte y observarlos. Con la ayuda del Mindfulness podemos desterrar la influencia negativa de una baja autoestima, aumentando la confianza en uno mismo y el desarrollo personal.

 

“El Mindfulness constituye una valiosa herramienta

siempre que lo necesites en cualquier tipo de retos,

desde tener éxito a afrontar tiempos difíciles”

Dr. Ken A. Verni

 

 

Iris Fernández
Psicóloga sanitaria