Mindfulness aquí y ahora

Practica Mindfulness, aquí y ahora!

Iris Fernández

Quizás este sea un término que aún no conozcas, lo has escuchado varias veces, te suena y has observado que está muy de moda, pero… ¿en qué consiste?

 

¿Qué es Mindfulness?

Mindfulness es  conciencia, una conciencia que se desarrolla prestando una atención concreta, sostenida, deliberada y sin juzgar un momento presente.

 

Es una de las muchas formas de meditación, si pensamos en la meditación como algo en lo que nos comprometemos para regular sistemáticamente nuestra atención y energía, mediante lo que influimos en la cualidad de nuestra experiencia con la intención de actualizar nuestra humanidad y nuestra relación con los demás y con el mundo. Se trata de una nueva forma de relacionarte con tu propia  experiencia.

 

El potencial transformador de la meditación en general y del mindfulness en particular, se asienta en la práctica continua.

 

¿Cómo llevarlo a cabo ?

Existen dos formas complementarias de llevar a cabo este trabajo, formal e informalmente.

 

El formal consiste en dedicar a diario un tiempo a la práctica mediante meditaciones y el informal consiste en dejar que la práctica vaya impregnando, de modo sencillo y natural las facetas de tu vida cotidiana.

 

Estas dos modalidades van de la mano y se apoyan mutuamente, constituyendo una totalidad a la que podríamos llamar vida consciente.

 

El mindfulness consiste en permanecer atento a tu experiencia tal cual es, sin empeñarte en que sea diferente. Independientemente de cuál sea, en un determinado momento, la cualidad de tu experiencia, lo importante es la conciencia que de ella tengas. La esencia de la práctica del mindfulness consiste en ser consciente, independientemente de lo que experimente, tanto durante la práctica formal de la meditación como en la vida cotidiana.

 

La escucha profunda constituye la esencia del mindfulness

La respiración es un proceso continuo que solemos  dar por sentado, a menos que estemos resfriados o que respiremos con dificultad. Solo entonces nos damos cuenta de la extraordinaria importancia que tiene este proceso vital.

 

La respiración entra y sale de continuo de tu cuerpo, inhalamos aire en cada inspiración y lo devolvemos al mundo en cada exhalación. De ello depende nuestra vida.  De este modo, la respiración puede convertirse en el más adecuado objeto de atención para volver al momento presente. Solo en el presente respiramos, ya que el último aliento ya se fue y el próximo todavía no ha llegado, y solo respiramos en el ahora. Por lo que, la respiración es un buen ancla para que nuestra caprichosa atención no se aleje del presente.  Esta es una de las razones por las que muchas tradiciones contemplativas utilizan, como primer objeto de atención, las sensaciones corporales que acompañan a la respiración.

 

Por otra parte, la atención tiene que ver con la relación existente entre lo que parece ser el perceptor (uno mismo) y lo que parece ser percibido (el objeto al que estemos atendiendo). Entonces es cuando nos damos cuenta de que ambos forman parte de una totalidad dinámica que jamás ha dejado de estar unida. Lo primordial es, entonces, la conciencia.

 

Atención y conciencia son habilidades que se entrenan

Existe una facultad importante a la que casi nunca prestamos atención, una facultad que no se enseña en la escuela y que es la conciencia, tan importante y útil para nosotros como el pensamiento.

 

La conciencia del pensamiento puede servir de contrapeso y proporcionarnos una perspectiva adecuada para impedir que el pensamiento acabe gobernado, sin que nos demos cuenta de ello, toda nuestra vida.

 

Por otra parte, prestar atención es una habilidad susceptible de desarrollo y perfeccionamiento. Nuestra atención es bastante inestable y se pasa la mayor parte del tiempo yendo de un lado al otro. Debemos tener en cuenta que, en ciertos momentos y bajo determinadas circunstancias, puede ocurrir que tu mente no esté completamente estable ya que la mayor parte del tiempo la naturaleza de la mente es ondulante.

 

La práctica nos permite familiarizarnos con las idas y venidas de la mente, de modo que, con el paso del tiempo aprende a estabilizarse. Así, la mínima estabilidad resulta, si uno es consciente, tan importante como transformadora. Además de equilibrar el poder del pensamiento y proporcionarnos una perspectiva más sabia, la capacidad de descansar en la conciencia sin distracción puede permitirnos acceder a un tipo de pensamiento completamente distinto.

 

Aunque cabe destacar que no hay nada malo en el pensamiento, es decir, cuando hablamos de la importancia de la educación de nuestra atención y de la conciencia que se deriva de ella como formas de compensar el proceso del pensamiento, es importante remarcar que no hay nada malo en el hecho de pensar como tal.

 

La capacidad de pensar es una de las cualidades más asombrosas de la humanidad, pero puede acabar desbocándose. Es entonces cuando puede asociarse a estados emocionales aflictivos inconscientes y acabar generando sufrimiento a nosotros mismos y a los demás.

 

Técnicamente hablando, el mindfulness es lo que emerge cuando prestas una atención deliberada y no crítica del momento presenteY lo que emerge es la conciencia. Por ello el entrenamiento en mindfulness consiste, en realidad, en el ejercicio de un recurso que ya tenemos y tan solo hay que aprender a habitar un dominio de la mente del que estamos desconectados.

 

A menudo estamos tan activos que pasamos apresuradamente de una cosa a la siguiente con la idea de que, en algún momento posterior, estaremos mejor. Vivimos para eliminar cosas de nuestra lista de situaciones pendientes  y al finalizar el día caemos exhaustos en la cama, para levantarnos a la mañana siguiente y poner en marcha de nuevo la misma noria.

 

Esta forma de vida impulsada por las mil diferentes expectativas que nos imponemos a nosotros mismos y a los demás, generadas habitualmente por nuestra creciente dependencia de una tecnología omnipresente que cada vez acelera más nuestro ritmo de vida.

 

Resulta muy fácil, si no estás atento, olvidar quién está haciendo todo eso y por qué y dejando de lado tu cualidad de ser humano. Ahí es donde entra en juego el mindfulness recordándonos la posibilidad de pasar, gracias a la atención y la conciencia, de la modalidad de hacer a la modalidad de ser. Entonces nuestra acción resulta mucho más integrada y eficaz porque brota de nuestro ser y entonces dejamos también de agotarnos.

 

La práctica del mindfulness implica y requiere una motivación y un objetivo relativamente constantes frente a las energías, tanto procedentes del interior como del exterior que nos distraen y alejan de nuestras intenciones  y objetivos.

 

La disciplina consiste en la disposición de llevar una y otra vez el espacio y la claridad de la conciencia a todo lo que ocurre. El verdadero reto consiste en aprender a relacionarnos con todo lo que nos ocurra, así es donde se encuentra esa sensación de libertad y donde podemos experimentar momentos de autentica felicidad y paz interior.

 

Siempre podemos, de manera resuelta y deliberada, experimentar la no distracción y experimentar, del mismo modo, que no es necesario hacer nada ni corregir nada. Así podremos disfrutar de la posibilidad real de estar en paz con las cosas tal cual son, sin pretender cambiar ni corregir nada.

 

¿Qué es lo que pasa cuando no pasa nada?

Conseguir que nuestra modalidad por defecto se incline más hacia la atención – mindfulness que hacia la distracción – mindlessness, al principio es complicado.

 

Lo primero que adviertes cuando te sientas a meditar es que la mente parece tener vida propia. Siempre está en movimiento, yendo de un lado a otro, pensando, planificando, anticipando, preocupándose, valorando, reaccionando y contándose historias; una corriente de actividad aparentemente interminable que quizás ni siquiera adviertas hasta que des la bienvenida al momento de no hacer a un momento de solo ser.

 

Es casi inevitable que, cuando emprendas la práctica formal de la meditación añadas, en una u otra medida, tus propios comentarios y que, en ocasiones, pueden llenar todo el espacio de tu mente. Por ello, es importante familiarizarse con la propia mente a través de la observación cuidadosa, ya que si no el pensamiento acaba dominando nuestra vida y tiñendo todo lo que sentimos, todo lo que hacemos y todo lo que nos preocupa.

 

De todas formas, es algo normal, todo el mundo se ve afectado por una corriente similar de pensamiento que está en movimiento las veinticuatro horas de los siete días de la semana sin darse, a menudo, la menor cuenta de ello.

 

Con ayuda de la meditación podrás familiarizarte con el pensamiento, es decir, sostenerlo amablemente en tu conciencia.

 

La meditación no implica que no debamos pensar o que, los pensamientos apenas afloren, ni que debamos reprimirlos. Recuerda que si tratas de reprimir los pensamientos, acabarás provocándote un gran dolor de cabeza!

 

Benefíciate del mindfulness

Tal vez al principio te muestres un poco escéptico, pero el mindfulness te permite recuperar tu vida, algunos consideran que “pese a parecer casi nada resulta serlo prácticamente todo” ya que, “casi nada” encierra un universo entero de posibilidades para mejorar la vida.

 

Así, la práctica del mindfulness te permite conectar y desarrollar tus recursos internos más profundos para aprender, crecer, curar y transformar tu comprensión de quién eres y de cómo puedes vivir con mayor bienestar, significado y felicidad en este mundo.

 

Además de esto, son conocidos los beneficios para enfrentarse al estrés, al dolor y a la enfermedad. La investigación científica muestra que la práctica de del mindfulness en forma de Reducción de Estrés Basada en la Atención Plena -REBAP-  parece cambiar en un sentido muy importante también la estructura del funcionamiento del cerebro.

 

El mindfulness se describe a menudo como el corazón de la meditación budista, sin embargo su ejercicio no es una actividad estrictamente budista. El mindfulness y sus aplicaciones en la salud y la enfermedad han sido objeto de estudio y crecimiento desde años.

 

El entrenamiento en mindfulness proporcionado por la REBAP y otras intervenciones similares han demostrado ser muy eficaz en la reducción del estrés y los problemas médicos asociados al estrés como: ansiedad, pánico, depresión…, así como en aprender a vivir de un modo más eficaz y pleno con el dolor crónico, aumentar la calidad de vida de quienes sufren cáncer, esclerosis múltiple y reducir la incidencia de la recaída en personas con un historial de trastorno de depresión mayor. Estos son algunos de los descubrimientos clínicos puestos de relieve por la literatura científica.

 

El mindfulness también influye en el modo en que el cerebro procesa, en situaciones de estrés, las emociones, que facilita en determinadas regiones de la corteza prefrontal, el paso de la activación del lado derecho a la activación del lado derecho a la activación del lado izquierdo – un cambio asociado a un mayor equilibrio emocional – e induce cambios positivos en el sistema inmunológico.

 

Además, aumenta la activación en las redes de la corteza cerebral implicadas en la experiencia directa del momento presente. El mindfulness puede convertirse en la condición a la que regresamos cada vez que perdemos el equilibrio emocional, puede servirnos como recurso al que llegar en momentos difíciles.

 

El mindfulness puede convertirse en un camino para que nuestro ser se exprese de manera auténtica e íntegra. Cada uno se enfrenta al mismo reto de descubrir quién es y de vivir su vida de acuerdo con su propia vocación. Y esto es algo que debemos hacer prestando atención al despliegue, de los diferentes aspectos de nuestra vida.

 

El trabajo del mindfulness consiste en no quedarnos atrapados en nuestro pasado y recuperar el único momento que realmente tenemos, que siempre ha sido este. Cuidar este momento puede tener un efecto considerable en el futuro.

 

Como hemos comentado anteriormente, el mindfulness es un viaje que te enseñará a vivir con una mayor presencia, apertura y autenticidad y que no solo te beneficiará a ti sino a todas las personas con las que te encuentras estrechamente relacionado.

 

La dedicación del mindfulness es una aventura continua y el trabajo de toda una vida, estás invitado a entrar y explorar, a tu propio ritmo y siguiendo tu propio camino, la riqueza y profundidad de la conciencia y todas sus manifestaciones concretas.

 

Fuente:  Kabat-Zinn J. (2013) Mindfulness para principiantes. Ed: Kairós.

Iris Fernández

Psicóloga sanitaria